
Esta colección surge de mi gran fascinación por la historia del Titanic, que permanece en la memoria colectiva como un símbolo universal de belleza y tragedia. Es interesante la forma en que un gran éxito humano terminó convirtiendose en una historia marcada por el desastre, la fragilidad y la emoción que aún perduran más de un siglo después. El Titanic representa la idea de un sueño, pero también la evidencia de que incluso las obras más grandiosas pueden desmoronarse frente a las fuerzas naturales.
La colección no se inspira solamente en el barco como objeto, sino en la narrativa completa del hecho. Lo atractivo del lujo, la ilusión de progreso, la confianza absoluta de la sociedad de la época y el impacto emocional del accidente. También lo interesante del silencio posterior, el océano que guarda la memoria de quienes viajaron en el Titanic y cuyo destino cambió para siempre.
Esta propuesta pretende generar un viaje emocional y visual que parte de la majestuosidad del barco zarpando por primera vez. La colección avanza desde la elegancia inicial hacia el momento del impacto, para terminar en el hundimiento final del Titanic hacia el fondo del mar. Cada diseño quiere ser una metáfora visual sobre la vulnerabilidad humana frente a la naturaleza, el paso del tiempo y la transformación que surge del cambio y la pérdida.
La colección está formada por 24 diseños que narran la evolución del Titanic desde su partida inaugural hasta su desaparición silenciosa en las profundidades oceánicas. Cada conjunto marca una transición emocional y estética que se refleja en volúmenes, texturas y detalles. La propuesta avanza desde el brillo y la rigidez del lujo inicial hacia formas más fluidas, etéreas y descompuestas, inspiradas en el movimiento del mar.
La selección de materiales combina tejidos refinados con superficies degradadas y texturizadas. Aparecen redes, apliques, gasas y pliegues que evocan el esplendor del Titanic y la progresiva pérdida de su esplendor. La paleta cromática se compone de dorado, negro, azul ultramar y color óxido, asociados al deterioro y al recuerdo.
Las siluetas muestran formas femeninas con transparencias sutiles, volantes, fruncidos y pliegues que sugieren las corrientes marinas. Hay flecos y líneas ondulantes que reflejan la estética de principios de siglo y también las raíces andaluzas. Cada diseño se convierte en un fragmento de la historia, desde la grandeza del Titanic hasta su final trágico. El resultado es una colección que transforma la memoria del viaje en moda, manteniendo vivo el eco que permanece bajo el agua.























